
Estas dos disciplinas nacen de los conceptos de la medicina tradicional china. Sincronizan una correcta y profunda respiración con sencillos movimientos armónicos. Durante la práctica procuramos mantener una mente atenta al momento presente y una conciencia plena de nuestro propio cuerpo. Es por esto que también se le conoce como meditación en movimiento.
Dentro de los muchos beneficios que podemos obtener sobresale una mejor circulación sanguínea, un mejor aprovechamiento del oxigeno que respiramos, activación del sistema digestivo e inmunológico, una mente clara y despejada además de un muy notorio estado anímico alegre y relajado.
Las clases constan de tres horas por semana, pero se recomienda ampliamente que sea practicado individualmente diario por la mañana.
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